El ejercicio físico terapéutico es seguro y beneficioso para los pacientes de cáncer

a fisioterapeuta y coordinadora de las unidades de fisioterapia de la Universidade de Vigo, Yoana González (San Cristovo de Cea-Ourense, 1988), ofrece esta tarde una charla sobre la importancia del ejercicio físico terapéutico en los procesos oncológicos. La actividad, con entrada libre hasta completar aforo, es a las 18 horas en el salón de actos del edificio de la Xunta en Benito Corbal. La charla se enmarca en los actos programados por la asociación Adicam con motivo del mes del cáncer de mama.

-¿Qué mensaje va a trasladar al público?javascript:falsePUBLICIDAD 

-Que nosotros como fisioterapeutas cuando ayudamos a los pacientes que están sufriendo o han sufrido un proceso oncológico lo que solemos hacer es para mejorar la sintomatología tanto del propio proceso oncológico como de los efectos colaterales de la medicación, quimioterapia y radioterapia.

-¿Siempre fue así o se ha evolucionado?

-Tradicionalmente se miraba el perfil del fisioterapeuta y de la fisioterapia en los procesos oncológicos con algo de desconfianza y con desconocimiento sobre lo que podía pasar, incluso que podía ser contraproducente. Pero ya llevamos unos años en que se ha investigado mucho en este aspecto y se ve que el ejercicio físico terapéutico supervisado por fisioterapeutas es totalmente seguro y beneficioso. El proceso oncológico, haya cirugía o haya quimio o radio, lo que hace es disminuir la capacidad funcional del paciente. La medicación limita la capacidad cardiorrespiratoria, tienen una fatiga muy marcada, dolores, a veces hinchazón y son procesos que limitan muchísimo.

-Cada cáncer y cada persona es un mundo, ¿por eso es importante la supervisión y que ese ejercicio se haga casi a la carta?

-Claro. Lo que hacemos los fisioterapeutas es que conocemos perfectamente la fisiopatología de la enfermedad, que tiene varios estados o fases en el proceso de curación. Lo que se hace es adaptar el ejercicio a la fase del proceso. En el caso del cáncer de mama, las chicas necesitan tomar un tratamiento coadyuvante de terapia hormonal y sabemos los riesgos que eso conlleva, o las alteraciones que puede tener el ejercicio. En el aeróbico, por ejemplo, no puedes llegar a un cierto nivel dentro de las pulsaciones por minuto o un nivel moderado alto de ejercicio puede producir una fatiga que dure varios días cuando otras personas en unas horas recuperamos.

-En el cáncer de mama, ¿se trabaja alguna parte del cuerpo en especial?

-Con respecto a este cáncer, las personas pueden hacer actividad física supervisada, pero nosotros planteamos un programa de ejercicio terapéutico enfocado a restablecer la funcionalidad del brazo. Una de las cosas que más limita después es que con la cirugía incluso se tiene que llegar a extirpar parte del músculo… y el movimiento no va a ser igual. Siempre que hay una inflamación hay dolor, y ese dolor es una señal de alarma de que hay una lesión y ese dolor inhibe el movimiento. Eso unido a una persona que haya tenido una cirugía de esas características hace que sobreproteja ese brazo y cuando no se mueve hay riesgo de sufrir una capsulitis, de que te quede un hombro congelado, sin movilidad y con dolor. No solo ayudamos cuando ha habido la cirugía, sino que lo ideal es trabajar incluso antes del proceso quirúrgico para que cuando llegue a la operación lo haga en las mejores condiciones posibles.

-Además de las ventajas físicas, están las emocionales, no menos importantes.

-La fisioterapia oncológica se une un poco a la fisioterapia en salud mental, que también está siendo ahora más conocida por la sociedad. El bienestar emocional tiene mucho beneficio porque ya no solo el ejercicio aeróbico de por sí, que está demostrado que aumenta la circulación y mejora las capacidades cognitivas y emocionales, sino que además esos programas de ejercicio terapéutico no se hacen individuales, sino grupales. Adicam lo hace en Pontevedra en el centro de fisioterapia Impulso. Esos cinco minutos previos o de después generan lazos, se van a tomar un café, hablan, comentan cómo van y socializan.

-¿Qué tipo de ejercicio es recomendable, solo el moderado?

-En el 2017 publicamos una revisión bibliográfica sobre los beneficios del ejercicio físico en el cáncer de mama y nos dimos cuenta que en el ejercicio aeróbico, los programas lo que hacen es aplicar ejercicio aeróbico de intensidad media a moderada. Intensa no se suele utilizar porque la quimio también altera la capacidad cardiorrespiratoria. En algunos casos se puede hacer, pero no es el público más indicado. Pero intensidad moderada estamos hablando del 80 % de las pulsaciones máximas. No es tan suave ni aburrido. En los programas también se meten ejercicios de fuerza explosiva y de resistencia. Eso nos llamó la atención en la revisión que hicimos.

-¿Cuesta enganchar a los usuarios a estos programas?

-La gente se implica porque se encuentra mejor a nivel mental y físico. Es cierto que hay dos perfiles de usuarios. Gente que ya antes hacía ejercicio físico y no le cuesta volver a retomarlo, y después hay gente mayor que igual no tiene esa conciencia de hábito saludable o de hacer ejercicio reglado. A lo mejor a esa gente le cuesta un poco más, pero después mejoran, es un momento para ellos, de desconexión y normalmente no es difícil que tengan una adherencia al programa.

-¿Acuden más mujeres que hombres a estos programas de ejercicio terapéutico?

-Hay de todas las edades, pero muchas más mujeres que hombres. Eso siempre. Imagino que tendrá que ver el perfil del proceso oncológico. El cáncer de mama quizá por la detección precoz tiene una alta supervivencia.

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